Entrada #8: Lágrimas de rímel

Srta Shar - Entrada 7

Hasta llorar de verdadero dolor y rabia es femenino para mí.

Si me tarde mucho para escribir de sexo, me tardé aún más para escribir de tristezas; el primero por no querer perpetuar el estigma de ser ninfómanas insaciables y el segundo por no romper esta delicada burbuja que contiene mi alma femenina.

Pero si voy a desnudar quien soy ante quien me lee, es bueno también que reconozca las cicatrices que han dejado los sinsabores de mi lucha por ser yo, y las marcas que en mis hermanas quedaron luego de nuestras tristes noches de lluvia.

No todo el mundo es de rosa ni todos los cuentos acaban en beso, en la vida nos hemos encontrado una y mil veces con gente y situaciones que queriendo o sin querer nos han robado la sonrisa; engaños, traiciones, amenazas y heridas del alma que son más dolorosas que las de la piel.

Hemos perdido seres amados por nuestro deseo de revelar quienes somos, acabado relaciones y perdido amores, se nos ha llamado todo nombre horrible bajo el sol por no tener opción más que ser quienes estamos destinadas a ser, muchas han sido golpeadas y hasta hemos visto sus vidas acabar por odio y estrechez de mente, muchas han perdido su sonrisa a manos de alguien cuya definición de macho y hembra es tan tosca y absurda como sus manos que hacen daño.

Pero no hay golpe que el maquillaje no cubra, ni tristeza que el ser una misma no valga, hemos aprendido a levantarnos, arreglarnos el vestido, ensayar la sonrisa frente al espejo y caminar coquetamente hasta el nuevo día, esperando y deseando siempre un poco más de libertad.

Recuerdo en una novela brasileña, un personaje transgénero daba sus primeras clases de femineidad a una niña pobre del barrio, todo un poema de aceptación y lucha de una misma cuando le decía, “una dama aprende a ver el mundo, siempre desde encima de sus tacones, no importa lo que pase, siempre encima de sus tacones”. Desde aquel momento tomé esa enseñanza como ley de vida, aquello significaba para mí, que una dama siempre lo es no importa cómo te trate el mundo, y sin importar cuánto te hieran nadie podrá quitarte lo que eres.

Es que la femineidad es tan poderosa, tan hermosa, tan nuestra que como decía la agrado de Almodóvar, “una es más autentica, cuanto más se parece a lo que ha soñado de sí misma”.

Cuando las lágrimas son de rímel, hasta llorar de verdadero dolor y rabia es femenino.

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Entrada #7: Yo soy mi sex toy

Shar 24 - Sesión (16-02-12) Pq

Me encanta ser mi propio juguete sexual.

Me encanta jugar conmigo misma, pero no solo con mi cuerpo, aunque mi piel cubierta por las confecciones femeninas es un divino excitante natural para mí, pero la mayoría de este delicioso juego de ajedrez que llamo sexo ocurre en mi cabecita.

Soy fantasiosa y soy una fantasía, hasta hacer el amor con mi pareja comienza allí, empieza como una danza de ideas y deseos que se vuelven acciones y que terminan en gemidos y orgasmos. Somos seres de sexo, somos divas de las sabanas y maravillas femeninas que saben sentir como hembras pero con la estámina de varones, somos celestiales criaturas diseñadas para placeres terrenales.

Ya sea que prefieras la compañía femenina o desees el cariño masculino, estamos hechas para vibrar ante la caricia y responder como diosas al beso, para manchar la otra piel con carmín y deleitarnos cuando nos bajan las bragas y nos suben la falda. Nuestro lenguaje es de orquídea, nuestro olor es de azahar y nuestra espina es mayor que la de la rosa, somos cuerpo y alma una exquisita contradicción que se vuelve adicción para quien nos prueba, pero más que nada es una sed insaciable para nosotras mismas.

Somos dueñas de nuestros deseos, princesas del placer propio y ajeno, tan sólo vestirnos es una experiencia erótica, cada ritual es una danza y está un paso más cerca del éxtasis, ¿Qué más puede decirse de un ser que se excita más poniéndose ropa que quitándosela? ¿De una criatura cuyo máximo fuego se enciende al simplemente dejarse ser ella misma? ¿De una ninfa cuya mayor fantasía es que la vean siendo cómo es?

Disfruto jugar conmigo, tentarme y negarme el placer hasta que ya no pueda más, coquetear conmigo en el espejo, más aún cuando se que alguien más disfruta del espectáculo. Me estimulo igual al entrar a una tienda de ropa o una zapatería que al ver la más candente escena de un film para adultos, y se me doblan las rodillas tanto más al ver a una mujer maravillosamente vestida, que por verla desnuda en una foto de revista.

Si la gente al pasar supiera lo que pasa por mi cabecita cuando voy por la calle jamás lo creerían, claro que si vieran lo que llevo bajo mi ropa de hombre quizá tampoco darían crédito a lo que ven, esa es otra forma más de jugar conmigo misma, de disfrutar con quien soy, de excitarme con mi lado femenino.

Por eso me encanta ser mi propio juguete sexual y mi propio campo de juegos.

Entrada #6: Mi primera salida (Parte 2) – Mágica noche

Srta Shar - Entrada 6

La realidad supera a mi imaginación.

Esta nota describe todo lo que pasó durante mi primera salida al mundo como Sharom, técnicamente la primera vez que salí fue en Margarita, acompañada de mi esposa y de una de mis mejores amigas a dar vuelta por la isla en su carro, bajarnos en un lugar desierto y tomar fotos; pero esta vez, dimos no uno, sino cientos de pasos hacia adelante en esa dirección.

Está demás decir que estuve siempre acompañada de la más maravillosa mujer, amante amiga y esposa que una chica travesti pueda soñar mi divina Gaby, mi esposa, así como otra de esas maravillosas mejores amigas que nos hacen sentir que todo se puede, mi amiga, hermana, consejera y guía espiritual, mi Adorada Zuli, quien, embarazada y todo se anotó en esta aventura. No puedo dejar atrás la mano de artista, el corazón de oro y la sonrisa tranquilizadora del mejor estilista, amigo y persona que conozco mi adorado Carlos, sin el cual, todo esto no habría salido ni una cuarta parte de lo bien que salió. Además claro del apoyo, consejo, ánimo y cariño de tod@s mis amig@s que me dijeron “si se puede”.

Primera parada, un hotel económico donde maquillarme y vestirme, la paciencia de Carlos, el apoyo de Zuli y la entrega de Gaby, me fueron llevando hasta el punto donde cumplir mi meta era más que posible, toda una realidad. Maquillaje, ropa, accesorios, zapatos, perfume (Nina Ricci, jijijiji), hasta escarcha (purpurina, glitter), todos los detalles; amé mi vestido, mis uñas y todo lo que el espejo me devolvía, me amé y estaba lista para mostrarme al mundo y para las primeras fotografías. Pero justo al salir, una de esas cosas que pasan, la suela de mis sandalias se despegó, ¡Pero nada que la pega loca de último momento no pueda arreglar!

Salí de la habitación de hotel “montadisima”, caminé por el pasillo y me subí al carro (otra primera vez, manejar por toda la ciudad en tacones, mini vestido rojo y maquillaje full), dejar a mi queridísimo “estilista personal” en casa luego de haber hecho un trabajo brillante en mi, y seguir rumbo al sitio de la aventura, la misma disco de mi visita anterior, un oasis de color arcoíris llamado Picasso Out Closet (un nombre mejor, imposible). Quienes allí trabajan me trataron de maravilla y con mucho respeto, pero obviamente hay sus momentos divertidos; cuando me pidieron la cedula, la mirada y la sonrisa que me dio el guapísimo chico de la puerta fue invalorable, gracias por hacer de esa noche más fácil de disfrutar.

Al entrar los nervios estaban a tope, sentía que todo el mundo me miraba, algunos para bien otros para mal, igual seguí los consejos de mis amigas del facebook, levanté la frente, caminé como si el sitio me perteneciera y seguí adelante, ya había cumplido mi promesa: “la próxima vez que vaya a esa disco será vestida de mujer”.

De nuevo la gente que trabaja en la disco se comportó súper bien, el bar tender, me sirvió mi cuba libre con una sonrisa que me dio ánimos, y procedimos a posar para las primeras fotos en el lugar, decidimos salir a explorar, a la zona de la terraza frente al lago, allí el flash de las fotos nunca cesó, había que dejar constancia de todo aquello.

Luego, volvimos adentro y buscamos un lugar en una esquina, cómodo, y donde podíamos sentarnos de así quererlo, ya no habían nervios, sólo ganas de disfrutar, toda la tensión se había esfumado, la música sonaba espectacular y me levanté a bailar, yo solita, Rihanna, Adele, y otras divas eran mi compañía, luego mi bella Gaby se levantó a bailar conmigo, miles de fotos, la sandalia amenazaba con seguir molestando pero no me importó para nada; luego el grupo de al lado conformado por 4 o 5 chicos y una pareja de chicas, nos empezamos a sonreír, compartíamos el espacio y la noche, los dos grupos se fueron volviendo uno, sin hablar, bailábamos cada quien en su mundo pero compartiendo el espacio.

En algún momento me senté y una de las chicas ¡Me sacó a bailar! No lo podía creer la primera vez que alguien me sacaba como chica a la pista, accedí encantada y bailamos muchísimo, me pidió que me acercara y me dijo al oído para que pudiera escucharla: “¡Estas divina!” Si faltaba algo para completar la noche, eso fue, me sentía estupenda.

Mas baile, mas cubas libres, muchas más fotos, me sentía tan bien que cuando llegó la hora de irse (temprano por que al otro día había que trabajar y la bebé de Zuli le pedía a su mami descanso), no me importó, si bien no quería irme, era lo mejor, la sandalia había vuelto a hacer de las suyas, el calor era demasiado, pero la vibra era lo máximo.
Salir divina, despedirme del otro grupo con besos en la mejilla, chistes y abrazos, sentirme, aceptada, viva, real, femenina, bella, YO, no tiene precio.

La imaginación es hermosa hasta que la realidad la vuelve sublime.

Entrada #5: Mi primera salida (Parte 1) – Las ganas y el deseo

Srta Shar - Entrada 5

Antes de poner mi primer tacón en la calle.

A principios de diciembre de 2012, por primera vez en mi vida fui a un sitio de ambiente, no había ido antes por tres razones; la primera ese miedito de enfrentar lo nuevo; segundo porque no soy persona de discotecas, simplemente no es mi estilo y tercero porque hasta ese momento nunca tuve una razón para ir.

Pues esa noche fui, fui de chico y a trabajar. Me tocó ir a una conocida disco arco iris en Maracaibo como periodista, acompañada por mi esposa, a cubrir un evento relacionado con la sexo diversidad. La cosa es que al entrar y solo con entrar me sentí en casa, no me importó que fuese una discoteca (aún no es mi estilo, pero eso no fue lo importante), lo importante fue ver a otras chicas travestis, parejas de chicos y de chicas tomados de la mano, un ambiente que, a pesar que como siempre enfrenté mi trabajo con seriedad y profesionalismo, me hizo desear estar vestida linda, maquillada y arreglada, disfrutando de la noche como las demás chicas que vi.

Vi chicas bellísimas y otras no tanto, pero a todas las admiré (y con un poco de vergüenza digo que las envidié), desee estar entre ellas, sintiéndome yo. No pude evitar sentir que mi yo masculino no pertenecía allí, pero mi yo femenino habría estado más que feliz.

Luego de terminar el trabajo, mi esposa y yo pasamos bastante rato viendo a la gente, hablando de la ropa que llevaban, de la música, fue increíble; también chequeamos que el lugar fuera seguro (que lo es y mucho), y muy importante fue agradable darnos cuenta que no había gente conocida que pudiera dar con mi identidad.

Por esto, en ese mismo instante lo decidí, la próxima vez que fuera a esa discoteca quería hacerlo de chica, disfrutarlo como se debe y estar preparada para la ocasión, como les dije vi chicas divinas y cuando me vieran quería ser y estar tan divina como ellas.

Con la siguiente entrega, cumplo mi promesa.

Entrada #4: Amo a mi madre

TFJ 09

(Fotografía: Jisell Higuera)

Mi madre me enseñó que en los momentos difíciles se dan grandes pasos.

Siempre he sido muy cuidadosa con mi lado femenino, la cuido como a una niña chiquita que a veces se pone traviesa y quiere cruzar la calle sin supervisión, mi yo femenino es más inocente y a veces no veo las situaciones peligrosas hasta que ya es muy tarde.

Mi propia esposa y mis amigas me cuidan y me protegen, yo trato de hacerlo también, pero a veces las cosas pasan y ni siquiera sabes porque. Es entonces cuando tienes que jugar las cartas que la vida te da.

Alguien que no debía se enteró que soy travesti, no sabía sus intenciones y me preocupaba que haría ella con esa información, es una situación muy difícil y los nervios te invaden y cada sombra en la pared parece el presagio del mal por suceder. Ser descubierta es una de las peores pesadillas de una travesti de closet, el perder tu privacidad, el control y la posibilidad de destruir tu mundo tal como lo conoces, todo a la vez.

Cuando esto me golpeó, comencé por pensar que tan grave sería la situación, sabía que mi trabajo quizás sufriría y que mi relación con muchos de mis amigos y familiares se vería seriamente afectada, pero saber que mi esposa me ama y que muchos de mis amigos seguirán allí es una gran bendición, pero luego de mucho meditarlo, me atreví a contarle a mi mamá que soy travesti.

Fue un momento tenso y delicado, me hizo las preguntas de rigor ¿Eres gay? ¿Tú y tu esposa son una pareja real? ¿Te amenazaron con algo? ¿Ustedes están bien?

Puedo decir con orgullo que me fue muy bien en esa conversación, fue difícil de digerir para ella; pero con la paciencia de una santa y la sabiduría de un gurú, hoy puedo decir que me acepta, me ama, me cuida y me desea lo mejor.

Dicho esto, no quiere decir que ahora estaré vestida en su casa, ella no quiere verme de esa manera, ni yo sé si quiera que me vea, para ella soy su hijo y así quiere que continúe, no está lista ni tiene intenciones de conocer a Sharom y debo vivir con eso. Pero sé que mi madre me ama por encima de todo y que nunca se avergonzará de que sea su hij@. Respeta mi decisión y lo que he construido con mi esposa.

Gracias mamá, eres, como siempre, mi cuna, mi camino, mi calma y mi amor, si tengo un lado femenino es porque lo aprendí de ti, si usé tus ropas es porque quería emularte, si amo a las mujeres es porque me crió la mejor de todas.

En momentos difíciles aprendí cuanto amo a mi madre.