Entrada #11: La ropa hace al hombre, y a la mujer…

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La ropa que hace a la chica como el color a la flor.

Tengo una teoría, una bastante triste si eres chico. Si la ropa creciera con la persona, un hombre solo necesitaría un traje durante toda su vida para cada ocasión especial, bautizo, comunión, graduaciones, matrimonio, entrevistas de trabajo, fiestas importantes, jubilación y funeral; a todas podría asistir usando el mismo traje.

Imagínense entonces a una mujer y las decenas, o cientos de atuendos que usa durante su vida para cada ocasión que vale como importante, su bautizo, su primera comunión, sus 15 años (mi favorito), graduación, matrimonio, etc. Sería ridículo pensar que usaría lo mismo cada vez.

Aprendí viendo a las mujeres a mi alrededor que una se viste para la ocasión y el momento, que es un divino rompecabezas el elegir el “outfit” perfecto, que indique que mujer quieres ser en ese momento, que mensaje quieres transmitir y que efecto deseas causar.

Es una de las razones por las que amo mi femineidad, me da opciones que nunca habría experimentado, y para nosotras es lo hermoso de vestirse de mujer, no quiero ropa para hombres que parezca femenina, quiero ropa de mujer, ropa que cualquier mujer pudo haber usado, quiero montarme en sus tacones y mirar al mundo desde su altura, cubrir mi espalda con su seda y maquillar mi rostro para decirle al mundo, “¡Mírenme, esta soy yo!”.

Es que sólo abrir el cajón de la ropa intima es una aventura. ¡No me hagan comenzar con la ropa intima! Es un tema al que le dedicaré mi próxima entrega, toda dedicada al placer del encaje, las transparencias y esas delicias que tocan tu piel desnuda.

A la final, la ropa es una armadura, una forma de expresión, una extensión de quien somos por dentro y un aviso muy claro de cómo queremos ser vistas. Es divertido y muy interesante explorarse a una misma a través de cómo se ve.

Hoy inténtalo, ponte algo que nunca pensaste podrías usar, juega con tu guardarropas, explora tu propia personalidad, diviértete con lo que te pondrás. Sé como una niña que descubre su propia femineidad en el closet de su mamá.

Al final, tú eliges que flor quieres ser y de qué color quieres que te vean.

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Entrada #10: La cita

Srta Shar - Entrada 10

Apresúrate en llegar a la cita, que a esta dama no le gusta esperar.

Se te ha hecho tarde, las diligencias del día, el trabajo, la gente y el reloj se te pusieron en contra, vas retrasado y esta chica está impaciente esperando por ti. Vamos que ya es hora de llegar a casa y tratarla como se lo merece.

Abres la puerta y un fresco te entra, buscas la habitación a grandes zancadas mientras te desabrochas la camisa, pronto el pantalón, los zapatos y la ropa interior están fuera de la vista. Entras a la ducha y empiezas tímidamente a sonreír, que ganas tienes de verla.

Te revisas el cuerpo y tomas la rasuradora para estar seguro que todo está en orden y que te ves lo mejor posible para ella, te lavas la cara y la exfolias, te lavas el cabello con la botella rosa para momentos especiales, lo acondicionas y esperas los interminables 5 minutos que indican las instrucciones, los aprovechas para afeitarte tomándote todo el tiempo necesario hasta que quede la menos evidencia posible de barba, revisas tu piel, tus ojos mentón, quieres que todo este perfecto para esta chica. Enjuagas tu cabello, chequeas una última vez y sales de la ducha. Cubres con delicadas cremas y tónicos tu cuerpo en una ofrenda a esta chica que sabes que le va a gustar.

Cada vez más cerca, tomas la suave toalla y te cubres con ella, esta vez, la pasas bajo tus axilas y te cubres del pecho para abajo, ya la sientes venir. Tu paso ha cambiado y contoneándote llegas a la habitación; en el espejo te espera, tiene horas allí y te mira a los ojos cuando subes la mirada. Bajas la vista y la miras por entre las pestañas, le regalas una sonrisita tímida de bienvenida y comienzas la maravillosa labor de ayudarla a decidir que se pondrá hoy.

Revisas los cajones y gavetas, vas pasando ganchos en el closet, seleccionando entre los hermosos tacones en la zapatera.

Dejas caer la toalla que te cubre como un acto de rendición, tomas de la cama la pequeña confección de encaje color lila con detalles negros y metes un pie tras otro y la subes por tus piernas, te rodeas el pecho con el brassier, metes los brazos en los breteles y te contorsionas para abrocharlo detrás, acaricias la falda y la blusa, las medias, los accesorios sobre la peinadora, los zapatos en el suelo. Te sientas en el cómodo taburete acolchado frente al tocador y volteas al espejo, allí está esta chica, esperando por ti, te dice que te ves linda, allí estas tu.

Qué bueno que llegas a tu cita, a esta dama no le gusta esperar.

Entrada #9: Adicción a ser

 

Shar 11 - Sesión (16-02-12)

Hola, mi nombre es Shar y soy adicta a mí.

¿Cuál es ese poder que tiene sobre mí la femineidad, mi femineidad? ¿Qué embrujo me controla que no puedo librarme de este deseo de ser y estar?

Nunca ha sido el licor una atadura para mí, ni las drogas de recreación un lastre que deba cargar, no apuesto con nada que no sea mi propio día a día, y por muy sexy que me vea fumando, nunca la nicotina se me hizo debilidad; no soy esclava de vicios, ni de los químicos, ni del azar. Pero no me tientes con una negligee en una noche a solas o con una fantasía y medias de seda en compañía, porque no respondo de lo que podría pasar.

Soy de carne débil cuando me llamas “nena”, “princesa”, “coqueta” o “muñeca”, cuando me deslumbra el flash, cuando huelo a perfume de flores o siento la brocha rozarme el rostro, en ese momento no hay fortaleza que valga, mi mente se nubla y mi propio cuerpo me traiciona, mis manos tiemblan de emoción y una sonrisa a todas luces verdadera, ilumina el cuarto partiendo mis labios pintados.

No hay excusa, no hay explicación, es más fuerte que yo, alguna vez pensé que podría dejarlo cuando yo quisiera, pero las purgas y las buenas intenciones no fueron duraderas, me mentía cuando lo pensaba un hobbie, un pasatiempo, era yo gritando desde adentro y era mi voz llamándome a gritos.

Soy mi droga y mi borrachera, soy mi entrega y mi próxima dosis. No se compra en la esquina y no provoca malestar a la mañana siguiente; soy mi propia dealer y compradora;  esta como toda droga, es un animal que siempre pide más, que nunca está satisfecho y eso es perfecto para mí.

Dame un rato más de alegría que esta adicción no daña, ni mis seres queridos tendrán que llorar por mí, dame vida y libertad que esta no me mata sino que me deja vivir, no me encierran por ella, sino que me abre las puertas.

Ser quien soy es lo que busco, en cada momento a solas o bien acompañada, en cada chance que tengo, en cada momento que puedo dejarme ir y ser yo, no terminaré encerrada, sólo terminaré feliz.

Bendito vicio que soy para mí misma, divina la hora en que no pude vivir si mí.