Entrada #17: Lingerie, femenina de adentro hacia afuera

Shar 26 - Sesión (16-02-12)

Hay intimidades que te hacen sentir femenina desde la piel hacia afuera.

La emoción es trepidante, cuando estas desnuda y vulnerable, lista para embarcarte en la aventura de transformarte en tu ser femenino. Vas al cajón de la ropa íntima y al abrirlo, un arcoíris multicolor te asalta, los materiales, los estilos y las sensaciones son sobrecogedoras, piensas muy bien que chica quieres ser. ¿La chica sensual de la tanga roja? ¿La muñeca coqueta del cachetero fucsia? ¿La gatita del hilo verde brillante? ¿O la dama seductora del bikini color perla? Las posibilidades son tan infinitas como tu imaginación.

Es el primer paso, el primer fetiche que acerca a un chico a su lado femenino, las pantaletas robadas a mamá, el brassier mal puesto en la habitación o las medias que tientan asomadas en la gaveta. El ponerse esas primeras prendas te abren las puertas a un mundo que nunca pensó, todas comenzamos así, a todas nos seduce el encanto de la lingerie, ninguna con un alma femenina puede resistirse a su llamado.

Cuando comenzamos a crecer en nosotras mismas y nos atrevemos a adquirir nuestras primeras cositas, en el 99% de los casos, esas primeras compras son de lencería. Nos mata el miedo y los nervios, entrar a esa tienda es un paso atemorizante, el comenzar a revisar entre los anaqueles y aparadores, se nos acerca una vendedora y usamos las típicas mentiras de “son para mi esposa”, “es para un regalo” o “quiero algo sexy para que ella se lo ponga para mí”. Pero una vez adentro, lo que nos interesa es comprar algo y llevarle ese regalo a nuestra chica interior. Esa prenda es preciosa, porque es femenina, porque es intima, porque es nuestra.

¡Hasta irse a dormir es una experiencia sensoria indescriptible cuando se hace en lingerie! Irse a la cama en un negligé, un babydoll o un romántico teddy, lo cambia todo. Te sientes sensual, femenina, coqueta, divina y no te querrás dormir, solo por disfrutar la sensación.

La lencería te permite seducirte a ti misma y si estas con alguien más, seducirl@ también. Es la última barrera entre el mundo y tu desnudes, pero también es la primera conexión entre tú y tu femineidad, con ella puedes ser ángel o demonio, loba o cordero, seductora o seducida, ama o esclava.

La maravilla de los encajes y las sedas, el satén y las transparencias, los corsets, los ligueros, brassieres, panties, camisolas y ropa de dormir, es algo reservado para el alma femenina que lo sabrá disfrutar, apreciar y vivir al máximo.

Con lingerie, eres femenina desde la piel.

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