Entrada #23: Esos piropos

Srta Shar - Entrada 23

Llámame vanidosa, llámame creída, lo que quieras, pero amo los piropos.

Hay piropos que vienen del lugar menos pensado, otro que te alegran el día, algunos incómodos y otros más que bienvenidos, la cosa es que me gustan casi todos. Los disfruto como pequeñas perlas de autoestima y como muestras de que mi transformación es placentera a los demás.

Un cumplido a tiempo, puede cambiar un día malo en uno más soportable y llevadero, un ceño fruncido en una sonrisa que se escapa por la comisura de los labios, es rico sentirse que todo el tiempo que pasaste rindiéndole pleitesía a Nuestra Señora del Closet, a los Santos Cosméticos, a la Divina Depilación, a nuestra Santa Madre Peluca y a las benditas deidades de los Accesorios, han pagado su fruto.

Los mejores piropos son los que llegan sin avisar, sin esperarlos y de personas que amas pero de la que nunca esperaste escucharlos; recuerdo cuando le confesé a una amiga que adoro mi travestismo, lo hice cobardemente y por MSN, no me atrevía a darle la cara y temía su rechazo, ella lo tomó divinamente, asombrada pero abierta y receptiva, le pregunte si quería ver fotos mías vestida, ella accedió y se las envíe, fueron segundos larguísimos esperando sus respuesta, y no pude menos que asombrarme, emocionarme y sonreír de oreja a oreja cuando me escribió “¿Perra, pero si tienes mejores piernas que yo!”. No hace falta decir que es uno de los mejores cumplidos que me han hecho en mi vida, el uso del femenino, su tono de total sinceridad y el hecho que ella tiene piernas magnificas, son más que razón para guardarlo como el mejor piropo que me han hecho.

Han habido otros memorables, el primer piropo que me hicieron en persona, aquel que vino de una admiradora que nunca esperé tener, el  que me hizo un hombre en persona por primera vez, las líneas se me hacen cortas, pero si gustan puedo escribir más sobre este tema, déjenme una línea o dos y prometo tocar cada tema que ustedes deseen.

El punto es, que puede que ese toque de vanidad en mí o esa necesidad de ser apreciada en mi esplendor femenino, me lleven a ser esta junky de los cumplidos, esta adicta a los piropos, pero sólo a los sinceros, buen gusto y de buen corazón. Esos son los que hacen que una chica se sienta linda, divina y apreciada.

Por vanidad o por cariño, amo los piropos.

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